Estrategias para afrontar el duelo con una persona con Alzheimer

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La noticia de la muerte de tu padre, que estaba hospitalizado, ha sido un golpe muy duro para ti… pero ¿Cómo contar esta fatalidad a tu madre que tiene Alzheimer?

Sabemos que la muerte es el proceso natural de la vida, pero aún así las emociones ante situaciones de muerte y duelo suelen ser complejas, con muchos y distintos matices.

Y asociado a esto, si nos encontramos con la situación de que la persona con Alzheimer también sufre esta pérdida puede que no sepamos cómo reaccionar.

De acuerdo con las investigaciones y vivencias, es importante que la persona experimente el luto en algún momento. Necesita experimentarlo al menos una vez, independientemente del tiempo de dolor (que puede ser un minuto, segundos, horas o días).

Es peor para la persona con demencia vivir un duelo no visible que un duelo visible, ya que un duelo enmascarado puede complicar su estado cognitivo-funcional. Cuando decimos duelo no visible es aquel que la persona sufre dentro de sí, sin demostrarlo, a consecuencia de que su familia le haya evitado la situación para protegerlo.

Puede ocurrir que le cuentes a tu madre que su marido falleció y aún así ella insista en preguntar por la persona, o actuar como si aún estuviera vivo. ¿Qué puedes hacer en este caso?

Si persiste en preguntar por la persona que ya no está en contacto, no debes confrontarla, lo ideal es distraerla. Por ejemplo: si ella insiste en preparar la mesa para el difunto, espere a que termine la organización y luego sugiera que cene antes para que la comida no se enfríe, por ejemplo. Explíquele que la persona que espera cenará cuando llegue.

“El duelo es el sentimiento de querer recurrir a alguien que siempre ha estado ahí y descubrir que, cuando se le necesita una vez más, ya no está ahí”.

En el caso del Alzheimer, todo dependerá de la etapa de la enfermedad en que la persona se encuentre. Muchos consideran que las personas con demencia no tienen recursos para afrontar la pérdida y por lo tanto exponerles personal y socialmente a la misma sería un riesgo innecesario que complicaría su ya compleja situación. Aquí cabe una evaluación profesional y también el sentimiento de empatía de quien cuida a la persona. Porque está demostrado que las personas con enfermedades como el Alzheimer tienen también la necesidad de ser protegidos y acogidos en su dolor y que tienen sus mecanismos emocionales para hacerlo.

Fácil no será, pero es cierto que por más duro que sea dar una noticia de un fallecimiento, la persona con Alzheimer tiene derecho a saberlo. Y seguramente atravesará una etapa de duelo, como todas las personas, pero a su manera. Lo importante es que la persona con Alzheimer viva y experimente la pérdida al menos una vez, para que luego sea más ligero para todos comprender, transmitir y aceptar lo que sentimos en relación a las pérdidas y al duelo.

De acuerdo con un estudio del Programa de Personas Mayores de la Fundación La Caixa con dirección científica del Dr. Javier Yanguas Lezaun, para enfrentar el duelo y la muerte hay que mantener las Rutinas, sea para ti o para tu familiar con Alzheimer, intenta:

  • Comer aunque se tenga menos apetito.
  • Buscar una buena higiene de sueño: no hacer siestas, no tomar café, tener regularidad en la hora de acostarse y levantarse, aunque no apetezca (hacer de ello una especie de ritual).
  • No estar todo el día de duelo. Necesitamos distraernos y dejar de «rumiar». La cotidianidad debe abrirse paso.
  • Expresar las emociones, llorando si apetece. Pero no cebarse en la tristeza, procurar cambiar los sentimientos, el modo de estar emocionalmente.
  • Buscar momentos de soledad para recordar (sin estar todo el día recordando). Rememorar momentos vividos con la persona que se ha ido que sean agradables, hermosos, ricos… Acordarse de las risas compartidas y de lo disfrutado en común. Revivir esos momentos de vez en cuando, sin sentirse mal.
  • Buscar entre los amigos a alguien con quien hablar; si no, un voluntario o un profesional. Pedir ayuda es un signo de madurez.
  • Ser compasivo con uno mismo. Animarse. Darse permiso para experimentar.
  • Aunque la tristeza regrese, se va mejorando. El duelo es un proceso que lleva su tiempo.
  • Intentar meditar, leer o escribir. No hay que olvidar cuidar el «alma». Buscar consuelo y otras perspectivas, sin cambiar los fundamentos de nuestra vida, es interesante.
  • A veces no tenemos respuestas: «¿por qué murió?», la injusticia de la muerte… ¡No las busques!

¿Y tú?
¿Has vivido alguna vez una situación de duelo o pérdida experimentada por una persona con Alzheimer?
¿Cómo has trabajado estas emociones?

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