Más Empatía para tratar la Apatía del Alzheimer

dos emociones de una anciana

Cuando hablamos de las demencias, la apatía es uno de los síntomas más frecuentes, y particularmente vemos cómo se manifiesta en la enfermedad de Alzheimer según avanza el deterioro. Suele provocar impotencia y frustración en los cuidadores y es sin duda una de las manifestaciones de la enfermedad que más contribuyen a la sobrecarga del cuidador.

¿Pero sabes exactamente lo que es la apatía?

La apatía es una consecuencia de alteraciones neuroquímicas o estructurales en nuestro cerebro que causa un déficit persistente de la motivación, caracterizado por la pérdida de interés por los demás, por uno mismo y por el entorno.

O sea, hablando en otras palabras, una persona apática ha perdido, o no tiene, interés en llevar a cabo actividades (aunque sean las que antes le gustaban), le falta la motivación para empezar cosas nuevas (no tiene iniciativa), presenta dificultad para involucrarse en una conversación o para hacer tareas, y se muestra indiferente de manera habitual (puede que como una manera de “huir” de esta situación).

Es frustrante, ¿verdad?

Muchos pueden pensar que su familiar o la persona que está a sus cuidados está deprimido, pero no siempre es así.

“La apatía puede ser un síntoma de la depresión pero es importante diferenciar la depresión y la apatía pues no todos los depresivos son apáticos ni todos los apáticos padecen depresión.
En la apatía hay una pérdida de la respuesta emocional: nada atrae su atención. En la depresión, la persona puede parecer apática porque no muestra interés ni iniciativa, pero existe tristeza, tendencia al llanto, angustia, sensación de impotencia y sentimientos de culpa. La tristeza, el estar indefenso, el sentimiento de soledad, etc. están presentes en la depresión, pero ausentes en la apatía.”

Para que el cuidador no se frustre también es fundamental saber que, aunque aún no haya un tratamiento eficaz y no tengamos todas las respuestas, la apatía no responde a una falta de voluntad, sino que es parte de los síntomas de la enfermedad.

Es aquí donde entra la frase del principio: Necesitamos más empatía para cuidar de la Apatía. Y sabemos que no es fácil.

Básicamente tenemos dos alternativas para mejorar la situación de alguien que tiene apatía, una de ellas es la farmacológica (que no siempre es indicada para personas con alzheimer, pero que es necesaria evaluación médica para aprobarla o no) y la otra es la no farmacológica que es de lo que vamos a seguir hablando.

Ya hemos hablado sobre algunas terapias como la musicoterapia, la arteterapia y la estimulación cognitiva que parecen reportar beneficios. Pero también hay actividades que puedes hacer en la vida diaria para mejorar la apatía del mayor con alzheimer, ayudando a que se vea más motivado y estimulado en su rutina. Recuerda que nunca saldrá de él mismo hacer nada, así que cabe a ti, como cuidador invitarlo y proponerle algunas de estas actividades pero sin forzarle:

  • Organiza la rutina de manera a incorporar actividades placenteras y significativas para él.
  • Disminuye la cantidad de información o divide la tarea en pequeñas partes para que él pueda involucrarse de alguna manera
  • Incorpora actividades de estimulación cognitivas cada día según sus intereses: leer, escuchar música, ver fotos, pintar, ver películas, jugar juegos de mesa, puedes ver algunas ideas aquí en nuestra categoría actividades
  • Pide su colaboración en las tareas del hogar: ayudar a planificar menús o a preparar platos sencillos, ejercitar habilidades manuales, ordenar un cajón de ropa, regar las plantas, sacar el polvo, ayudar a poner y quitar la mesa, doblar ropa, ayudar a sacar la basura y otras.
  • Fomenta el contacto de la persona con alzheimer con amigos y familiares y con su entorno: organiza pequeñas salidas para hacer la compra o ir a la plaza, haz llamadas a los familiares y amigos, usa la fotografía para estimular
  • Valora los éxitos: incluso si hay un error durante la realización de la actividad, condúcelo evitando frustraciones y solicita la repetición con ayuda “¡Hiciste la actividad, me alegro mucho! ¿Vamos a repetirla ahora conmigo? “
  • Evita las críticas y comentarios sobre su falta de actividad e iniciativa.

Vale recordar que  hay que estar atentos al nivel de exigencia para no empeorar la situación. Debe empezar siendo muy bajo e ir aumentando poco a poco hasta llegar al nivel de actividad que tolere mejor.

Sé amable al estimularlo. Es posible que tengas que repetir y solicitar más de una vez. La persona no tiene la culpa, es la enfermedad la que le impide ser como antes.

Ponerse en el lugar del otro, la empatía, puede ayudar mucho a repensar los detalles del camino terapéutico. ¡Más Empatía y Menos Apatía, por favor!

fuente: Infotiti.com

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