5 cosas que toda familia necesita para cuidar mejor

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Cuando trabajamos con el cuidado de personas es muy difícil no involucrar a la familia. Cuidar es algo muy delicado, cuidar requiere una sensibilidad que muchas veces, en el transcurso de la vida, es necesario recordar.

Aquellos que tratan con los cuidadores, y aquí incluimos no solamente los familiares pero también los profesionales, deben estar siempre atentos a algunas necesidades implícitas en este proceso.

En muchas situaciones de la vida, hay 5 cosas que toda familia necesita para cuidar mejor:

  • Acogida
  • Estímulo
  • Orientación
  • Reconocimiento
  • Empatía

Pero cuando hablamos de familias que cuidan, en el sentido estricto de la palabra estos conceptos se amplían. Familias que cuidan a personas que necesitan más que los cuidados básicos, sean niños, sean adultos o sean ancianos.

Acoger implica respeto y empatía por el momento que vive la familia. No importa cuán “fácil” o “difícil” sea la situación o el pronóstico que esté experimentando.

El estímulo cuando cuidas a alguien debe ser una constante. La rutina de cuidar puede ser agotadora; erosionando las relaciones familiares y generando un movimiento de negligencia por parte del cuidador principal con su propia salud e incluso con los cuidados básicos. Muchas veces necesitamos una dosis de «ánimos» para no desistir y seguir.

Fomentar la continuidad de las terapias, la constancia en el cuidado del paciente y del cuidador es también parte de lo que la familia necesita. Con una visión profesional, las condiciones materiales son más concretas y más fáciles de percibir. Le pides al niño que juegue en casa o le pides a la persona mayor que lea un periódico todas las mañanas. ¿Tienen estos pacientes los recursos en casa para esto? ¿Tienen estos objetos? O aún, ¿las personas que van a cuidar en casa saben «jugar» o «ayudar a leer el periódico» correctamente? Puede parecer que sí, pero muchas veces será necesario más orientación.

La orientación es la palabra clave para la continuidad de las terapias, de las actividades recomendadas para hacer en casa. Cuando entendemos el porqué de ciertas terapias o actividades es mucho más fácil seguir haciéndolas. La familia que cuida, sea un niño, sea una persona mayor que necesita más asistencia debe estar bien orientada para no perderse en el intento. Las explicaciones siempre son válidas; no hay nada obvio cuando hablamos de cuidar a alguien y una familia que vive en el contexto de la rehabilitación.
Recuerda que la familia no siempre está lista y preparada para situaciones como tener a una persona con Alzheimer en casa. Es importante que sea orientada y darle tiempo para aceptar y prepararse.

El reconocimiento por lo que se hace e incluso por lo que no; reconocer los éxitos y los intentos por lograrlo es fundamental. Reconocer también cuando no puedes hacerlo y pedir ayuda. Tomar conciencia de que existen limitaciones prácticas y emocionales de la familia y del cuidador te permitirá encontrar mejores soluciones. Como profesionales es importante conocer la suficiencia de la familia. Qué tan lejos puede llegar en este punto es lo que puedo pedirle. Cuidar también es conocer la realidad de aquellos que cuidamos. Y, a partir de entonces, podemos ser correctos en nuestras pautas, solicitudes e incluso requisitos.

Empatía: Cada situación es única, cada familia es única y sus miedos, ansiedades, dudas y vivencias deben ser acogidas, escuchadas. Lo que funciona para uno no necesariamente es bueno para otro. ¿Cuántos problemas emocionales impregnan una familia que vive con las repercusiones (de todo tipo) que conlleva un diagnóstico, sea de autismo, Alzheimer, demencia u otro?
Ser consciente de esto es el papel del terapeuta y del profesional que asiste a la familia. Muchas veces, es precisamente en esta mirada diferenciada donde reside el secreto del éxito o el estancamiento del proceso terapéutico: teniendo en cuenta la familia y la realidad de la persona a quién se cuida. Así que, paciencia y empatía siempre.

Aunque de forma resumida resaltamos estas cinco cosas esenciales para cuidar, sabemos que es mucho más complejo, pero es necesario buscar continuamente comprender la dinámica involucrada en este proceso. Solo así podremos seguir aprendiendo el arte de cuidar cada vez mejor.

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