¿Tropiezos y caídas pueden ser un signo de demencia?

caídas

Los tropiezos y caídas en ancianos es un factor de riesgo para la salud de los mismos, pero algunas veces están asociados a enfermedades degenerativas como las demencias. Esto porque sabemos que aunque personas «sanas» puedan tropezar de vez en cuando, una persona con demencia puede comenzar a tropezar constantemente con los pies, lo que puede provocar caídas graves.

Esta afirmación esta comprobada por investigaciones que indican que las caídas frecuentes podrían ser una de las primeras señales de advertencia de la enfermedad de Alzheimer. En 2011 por ejemplo, un estudio de Age and Aging comprobó que las fracturas de cadera y el riesgo de caídas afectan a las personas con la enfermedad de Alzheimer (EA) tres veces más que a las personas sin la enfermedad.

Otros estudios publicados posteriormente también asociaron el Alzheimer con un gran riesgo de caídas. Perder el equilibrio al caminar o estar de pie en las primeras etapas o incluso antes de que aparezcan otros síntomas de demencia puede ser una indicación de un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia como la demencia vascular, causada en parte por la falta de flujo sanguíneo al cerebelo.

Es importante estar atentos a las señales del cuerpo para esto podemos valernos de la observación de lo que causa que las personas con demencia tropiecen y caigan con más facilidad como por ejemplo:

Equilibrio deficiente, debilidad física y cambios en la marcha
Al detectar los primeros problemas de memoria, observa si también se desarrollan los problemas de movilidad, esto puede ocurrir. En cambio otras personas con la enfermedad permanecerán en excelente forma física durante las primeras etapas. Pero con el avance de la enfermedad, es normal que ocurra una disminución de la fuerza, del equilibrio y de la marcha, lo que puede hacer que una persona se tropiece y se caiga con frecuencia.

Deterioro de la memoria

Como comentamos puede ser difícil evitar que una persona con demencia se tropiece a medida que la enfermedad continúa progresando por cuenta del deterioro cognitivo asociado con la enfermedad.

Por ejemplo, puedes avisar a la persona con demencia que no camine sin ayuda, pero se le olvidará y deseará caminar de forma independiente incluso cuando no es seguro.

Efectos secundarios de la medicación

Algunos tratamientos farmacológicos asociadas a la enfermedad pueden aumentar el riesgo de tropezar, como los medicamentos antipsicóticos que pueden tener un efecto secundario de hipotensión ortostática. Aquí es donde una persona experimenta una caída repentina de la presión arterial después de levantarse demasiado rápido. otros medicamentos como los que facilitan el sueño pueden causar somnolencia persistente que puede aumentar las posibilidades de tropezar. O también hay medicamentos para la presión arterial pueden causar aturdimiento o mareos, lo que puede aumentar el riesgo de tropiezos. Por esto es esencial tener muy bien controlado los fármacos utilizados y verificar constantemente con el médico sobre el dosaje adecuado a cada situación.

Falta de ejercicio físico

La falta de ejercicio físico perjudica nuestra salud de una forma general. Mira aquí otras ventajas que hay al realizar ejercicio

El ejercicio puede ayudar a mejorar el equilibrio al fortalecer los músculos en varias partes del cuerpo, incluida la columna vertebral, las piernas, el torso y la cadera, lo que permite una postura más erguida. Mantener una postura erguida implica que una persona será menos propensa a compensar en exceso los desequilibrios que ocurren al caminar, agacharse, estirarse y girar.

Otros factores también relevantes son:
Problemas visual-espaciales debido a la pérdida de las habilidades visuoespaciales de una persona. Puede malinterpretar lo que ve o juzgar mal los terrenos irregulares, los escalones, los cambios en el color del piso y las manchas brillantes en el piso.

La fatiga , el cansancio puede hacer que tropiezen y también el desorden en la casa: mantener un hogar sin obstáculo y bien ordenado puede evitar las caídas no solamente de las personas con demencia pero de cualquier anciano.

Conociendo todo esto, ¿Qué podemos hacer para prevenir caídas en personas con demencia?
Básicamente debemos minimizar los riesgos y para este es imprescindible conocer la persona a quién cuidas:

Intente comprender por qué se cae una persona con Alzheimer.

Por ejemplo, la persona con la enfermedad puede estar inquieta porque su cuerpo necesita ejercitarse y estirarse.

Puede estar cansada de sentarse en una posición durante un período prolongado; por lo tanto, querrá levantarse y empezar a moverse incluso cuando no sea seguro.

El dolor, la incomodidad, la sed, el hambre, el aburrimiento y la necesidad de usar el baño pueden ser otros factores que hacen que una persona desee moverse de manera insegura.

Esto es especialmente cuando la persona con demencia no puede comunicar bien sus necesidades

Debes mantener el hogar seguro y para esto puedes leer: Cómo evitar las caí­das de los ancianos

¿Qué te ha parecido? Como siempre, estar atento a la persona puede ser la mejor manera de identificar los signos de la enfermedad.

 

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