Conoce el proyecto “Tan Amigos”: intervenciones terapéuticas asistidas con Perros

foto: proyecto tan amigos

¿Crees que un perro puede mejorar la calidad de vida de personas con demencia? Hay muchos profesionales que apuestan que sí.

Recientemente nos presentaron el proyecto Tan Amigos que desarrolla desde 2004 intervenciones terapéuticas y educativas asistidas con perros.

El objetivo general de Proyecto es promover la autonomía y la mejora de la calidad de vida de las personas contando con el perro como facilitador de procesos. En los centros donde trabajan atienden a personas de diversos perfiles, como gente mayor, diversidad funcional, superación de adicciones, riesgo de exclusión social, etc.

Bajo la dirección de Alexia Falcó (veterinaria y experta en intervenciones asistidas con perros) el Proyecto Tan Amigos está formado por un equipo de Técnicos y Expertos en IAP, teniendo cada uno una formación universitaria especializada (veterinaria, magisterio de educación especial, magisterio de educación infantil, fisioterapia, educación social, integración social, máster en unidades caninas, etc.) lo que les permite formar un equipo interdisciplinar para planificar y realizar las intervenciones.

Una intervención asistida con perros (IAP) se da cuando se produce el trabajo con un profesional especializado, un perro adiestrado o preseleccionado con aptitudes para participar en el programa y una persona a la que se considere que la intervención pueda ayudarle. El perro es el animal ideal por el tipo de relación que establece con el ser humano, por su facilidad para aprender y su predisposición a la obediencia y a la fidelidad.

La población de la tercera edad se considera un grupo amplio que se encuentra en una etapa de su vida en la que experimenta una descenso de sus facultades generales, no sólo en el ámbito biológico, sino económico, social y cultural. Dicho esto, el hecho de que los ancianos experimenten estos sentimientos de soledad, tristeza, desorientación, etc. hace que sean los mejores candidatos para poder recibir una terapia basada en la afectividad emocional, como es la terapia asistida con animales.

Según los organizadores del proyectos son muchos los beneficios que pueden aportar a las personas mayores (claro está que a estas les tiene que gustar el contacto con perros y no tenerles miedo). Entre estos destacan:

Mejora de la autoestima: los perros demuestran su afecto sin importar la edad, la salud o la personalidad de la persona.
Mejora del estado de ánimo: cuando se hace este tipo de terapia se observan mejoras notables en el estado de ánimo de las personas de la tercera edad que viven en una residencia.
Atracción del interés: los movimientos y el juego del perro atraen la atención y despiertan el interés de la persona mayor.
Reducción del estrés y disminución de la presión arterial: Los últimos estudios indican que el contacto físico con el animal como acariciar, tocar o abrazar lo facilita.
Estimulación de la mente: una mascota atrae la atención y proporciona estimulación mental a través de los sentidos de la vista, el tacto, el olfato y el oído.
Reminiscencia: tener contacto con una mascota puede traer recuerdos de situaciones con mascotas del pasado. Recordar los viejos tiempos es positivo para las personas mayores ya que la mayoría recuerdan a sus mascotas con gran afecto.
Fomento de la actividad física: el contacto con un perro es una oportunidad para motivar el trabajo de la movilidad de una manera lúdica y entretenida.
Estimulación social: los perros han demostrado en varias ocasiones que facilitan el contacto social y esto puede ser útil para las personas mayores que viven en una residencia o que viven solas, mejorando también la relación con el personal sanitario / monitores del Centro.
Fomento del buen humor: un perro siempre puede hacer algo extraño o divertido y provocará la risa en aquellas personas que hace tiempo que no sonreían espontáneamente.
Aumento del sentimiento de responsabilidad: El cuidado de un perro durante las sesiones da la oportunidad de responsabilizarse de un trabajo propio y aumenta la percepción de capacidad.

Parece prometedor, ¿no? A mí particularmente es difícil ser totalmente imparcial porque me encantan los perros, pero aún así, creo que la actividad siendo bien gestionada puede aportar significado para los ancianos y ser muy rica.

Y tú, ¿apostarías por el proyecto?
Si no vives en España, ¿conoces alguna terapia similar en tu país? ¡Cuéntanos!

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